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   Introducción general a los  Glaciares de Chile

Los glaciares de Chile están estrechamente relacionados con las características de la cordillera de los Andes y su larga extensión latitudinal, desde alturas que superan los 6000 metros en los conos volcánicos con escasos glaciares del altiplano del "Norte Grande", hasta las desmembradas, bajas y englaciadas estribaciones cordilleranas surcadas por fiordos y lagos en la región XII de Magallanes, en el extremo sur del país (Figura 1).
 


                  Figura 1. Línea de nieves en chile (Casassa, 1995).

Las zonas climáticas que se generan a lo largo de la cordillera andina, implican una transición pluviométrica desde pocos milímetros de lluvia al año en el altiplano, hasta cerca de 10 m por año en los Campos de Hielo Patagónicos.

En el extremo norte del país, en la región I de Tarapacá, la línea de nieve regional se ubica a los 6000 m de altura, tendiendo a disminuir su altitud en dirección al norte, gracias a las influencias de las lluvias de verano provenientes del amazonas del "invierno boliviano".

En la región II de Antofagasta se localiza la "Diagonal árida de los Andes", el sector más desértico de toda la cordillera andina, donde la línea de nieve regional llega a su máxima altura por sobre los 6.500 m. Allí se localiza el Volcán Llullaillaco (24°43’ Sur / 68°32’ Oeste), cuya cima alcanza los 6739 m, sin poseer glaciares.

En dirección al sur en la región III de Atacama, la línea de nieves regional comienza a descender bruscamente en altura, desde los 5500 m hasta llegar en la región X de Los Lagos a los 1500 m. En las regiones australes, el descenso altimétrico continúa más suavemente, hasta llegar a los 500 m en la Cordillera Darwin. 

En términos altitudinales, los glaciares de Chile varían desde un pequeño glaciar ubicado cerca de la cima del volcán más alto del planeta, el Ojos del Salado (27°05’/68°35’) a una altura de 6.800 m, hasta el glaciar San Rafael (46°41’S/73°50’W), cuya lengua terminal llega a nivel del mar a la menor latitud de todo el planeta, similar a la de ciudades como Ginebra o Quebec en el hemisferio norte.

En términos del número y superficie de los glaciares de Chile, las regiones del norte del país, a pesar de caracterizarse por la gran altura y bajas temperaturas de la cordillera, poseen pocos glaciares debido a la escasez de lluvias. Los cerca de 90 glaciares inventariados tienen un área de 116 km2, todos los cuales presentan pequeñas dimensiones. A estos glaciares descubiertos deben sumarse un número aún indeterminado de glaciares rocosos, todos los cuales tienen una gran importancia para los escasos caudales de los ríos de esta parte del país.

En Chile central, el número y superficie de glaciares se incrementan significativamente debido a las mayores precipitaciones y alturas de la cordillera de los Andes, que vuelven a superar los 6000 m. En las cuencas de los ríos Aconcagua, Maipo, Cachapoal y Tinguiririca, donde vive cerca del 55 por ciento de la población nacional, la superficie de glaciares supera los 900 km2, distribuidos en más de 1320 glaciares. Esta es una de las principales reservas estratégicas para el abastecimiento de agua potable de la población (Rivera et al. 2000). Uno de los glaciares con los registros históricos más antiguos que confirman el retroceso del hielo, es el del Glaciar Cipreses

Desde la región VII del Maule hasta la X de los Lagos, se han inventariado casi 400 km2 de hielo, distribuidos en cerca de 300 glaciares. Este descenso del número y superficie de los glaciares, con respecto a Chile central, se debe a las menores alturas de la cordillera andina, las cuales sólo son interrumpidas por la presencia de algunos volcanes de más de 2000 m de altura, la mayoría de los cuales tienen carácter activo. En otros casos, los glaciares están sobre centros montañosos que tuvieron un origen volcánico en el Pleistoceno, pero que en la actualidad no tienen actividad. uno de estos glaciares es el Casa Pangue de Monte Tronador, que ha sido visitado desde fines del siglo XIX. 

La belleza del paisaje de esta parte de Chile, constituida por perfectos conos volcánicos cubiertos con hielo, constituyen una seria amenaza a las poblaciones colindantes, debido a las frecuentes erupciones volcánicas. Una de las consecuencias más desastrosas de estas erupciones de cenizas y lavas, es la generación de lahares o flujos rápidos producidos por la fusión de la nieve y hielo ubicados en las laderas volcánicas. Estos lahares, compuestos de piedras, barro, agua, hielo e incluso árboles, pueden alcanzar una gran distancia, destruyendo todo a su paso, tal como ha ocurrido en varias ocasiones alrededor de los volcanes Chillán, Llaima, Villarrica y Calbuco.

En el extremo austral de Chile, las regiones XI de Aysén y XII de Magallanes, poseen la mayor cantidad de hielo del hemisferio sur fuera de Antártica. Un gran número de sus glaciares no están inventariados, sin embargo las dos principales superficies englaciadas, el Campo de Hielo Norte (CHN) y el Campo de Hielo Sur (CHS), han merecido mayores atenciones en las últimas décadas.

Estas regiones australes situadas en los "furiosos cuarenta y cincuenta", se caracterizan por un clima lluvioso y frío la mayor parte del año, por la frecuente presencia de sistemas frontales de origen marítimo. Estas condiciones han sido un gran impedimento para la investigación glaciológica, por lo que sólo con el advenimiento de la tecnología digital de los Sistemas de Información Geográfica, los sensores remotos tradicionales y los Radares de Apertura Sintética, se ha podido reconstruir en las últimas décadas, las dimensiones y variaciones recientes de los principales glaciares de estas regiones. 

El CHN tiene una superficie aproximada de 4000 km2  de hielo, distribuidos en 70 glaciares principales (Rivera et al. 2007), todos los cuales muestran una marcada tendencia de retroceso, desde el año 1945, cuando fueron tomadas las primeras fotografías aéreas de estas latitudes. En particular destacan los retrocesos de los Glaciares San Rafael y San Quintín.

El CHS es la mayor superficie continua de Hielo en Sud América con aproximadamente 13000 km2 de hielo a lo largo de unos 350 km Norte-Sur, desde los 48°20’ Sur hasta los 51°30’ Sur, abarcando glaciares que descienden hasto los grandes lagos de la Patagonia oriental, así como hasta numerosos fiordos del archipiélago Patagónico, cortando en la práctica las posibilidades de comunicación por vía terrestre, entre el norte de Chile y la región XII de Magallanes.

Su tendencia general ha sido también de retroceso, tal como ha ocurrido en el glaciar O’Higgins que ha retrocedido cerca de 15 km durante el siglo XX, sin embargo algunos glaciares han experimentado un avance excepcional, como es el caso del glaciar Brüggen o Pío XI.

Debido a la gran biodiversidad de flora y fauna, en combinación con el reducido impacto humano alrededor del CHS, la región ha sido declarada Parque Nacional en forma separada por los gobiernos de Chile y Argentina, con lo cual se espera incrementar la investigación científica conjunta y el turismo, el cual tiene entre sus puntos de máxima atención los glaciares del parque nacional Torres del Paine, en la parte sur del CHS. 

En el extremo sur del país, en la isla de Tierra del Fuego, se localizan numerosos glaciares de la cordillera Darwin, los cuales se estiman poseen cerca de 2000 km2 de hielo, la mayoría de los cuales han retrocedido desde la década de 1940. 

Respecto de las velocidades de los glaciares de Chile, han sido pocas las mediciones en terreno, debido a las dificultades logísticas para aproximarse y por las malas condiciones climáticas que en ellos prevalecen. En los casos que han podido ser estudiados, se han detectado velocidades increiblemente altas para estos cuerpos de hielo, como en el caso del glaciar San Rafael con una velocidad de 14 m por día y del glaciar Pío XI con una velocidad de 20 m por día.

Gracias al reciente desarrollo de las imágenes de radar, se han podido realizar estudios de interferometría, que han permitido evaluar desde estos satélites las velocidades del hielo y su topografía superficial, ratificándose las altas velocidades medidas en terreno.

Se estima que el retroceso de la mayoría de los glaciares de Chile, se debe a las tendencias de calentamiento global de la atmósfera que también se han verificado en numerosas estaciones del país. Para los últimos 100 años, se ha calculado un calentamiento que varía entre 1.3 a 2.0° C, mientras que para las últimas tres décadas el calentamiento sería el doble. No obstante esta tendencia es general para todo el país, en la latitud de la ciudad de Puerto Montt (41° Sur) se observa un enfriamiento de aproximadamente -2.3°C (Rosemblüth et al. 1997).

Numerosas causas del comportamiento de los glaciares de Chile aún no han sido dilucidadas, destacándose por ejemplo las posibles influencias de la actividad volcánica en el avance de algunas lenguas, la geometría de los valles, laderas y fiordos que los sustentan o factores locales de acumulación de nieve y hielo. 

Bibliografía

Casassa, G. 1995. Glacier inventory in Chile: Current status and recent glacier variations. Annals of Glaciology, 21:317-322.

Rivera, A., Casassa, G., Acuña, C. & Lange, H. 2000. Variaciones recientes de glaciares en chile". Revista investigaciones geográficas 34: 25-52.

Rivera, A., T. Benham, G. Casassa, J. Bamber & J. Dowdeswell 2007. Ice elevation and areal changes of glaciers from the Northern Patagonia Icefield, Chile. Global and Planetary Change, 59, 126-137. (Ver texto)

Rosenblüth, B., H. Fuenzalida & P. Aceituno, 1997. Recent temperature variations in southern South America. International Journal of  Climatology, 17: 67-85.

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