
Informe geológico de la
erupción del Volcán Chaitén
(por Dr. Jorge Clavero, vulcanólogo)
Fecha: Mayo 13, 2008
La madrugada del día 2 de mayo el volcán
Chaitén (42°49'58"S / 72°38'45"W, 1122 m snm) inició
un ciclo eruptivo explosivo con la formación de una columna eruptiva
de hasta 12 km de altura. Esta súbita erupción fue precedida,
de acuerdo a los testimonios de la población aledaña, por
al menos 36 horas de actividad sísmica perceptible por el ser humano
y olor a azufre.
Esta súbita erupción, al igual que
la del volcán Llaima iniciada el 1 de enero de este año,
nos han recordado, algo que gran parte de la población había
olvidado: Chile es un país volcánico. De hecho, Chile, es
el segundo país del mundo con mayor cantidad de volcanes activos,
después de Indonesia.
Volcán Chaitén: Corresponde a un cráter
de explosión de unos 3 km de diámetro sin registros de actividad
histórica hasta el 2 de Mayo pasado (Naranjo y Stern, 2004). Los
escasos antecedentes geológicos disponibles previos al actual evento
eruptivo, sugieren que el cráter de explosión y sus depósitos
piroclásticos asociados (oleadas y depósitos piroclásticos
de caída) se habrían generado hace unos 9.300 años
AP (Naranjo y Stern, 2004). Un solo dato geoquímico del domo (López
et al., 1993) que rellena parcialmente el cráter de explosión,
arrojó una composición riolítica (ca. 75% SiO2),
es decir proveniente de un magma muy ácido y viscoso. La composición
del material juvenil de la actual erupción no es conocida aún,
pero se presume puede ser de similar composición o ligeramente menos
ácido, entre otros, debido a alto grado de fragmentación
de las explosiones ocurridas.
El actual evento eruptivo ha consistido en una serie
de explosiones subplinianas, que han formado columnas de material piroclástico
que ha ascendido hasta alturas de unos 8-12 km del cráter en sus
etapas culminantes. Este material ha sido dispersado posteriormente por
los vientos predominantes de la zona principalmente hacia el este, afectando
fuertemente la Provincia de Palena y territorio argentino. Oleadas piroclásticas,
de escaso volumen y extensión, se han formado en la base de la columna
eruptiva durante los eventos más explosivos, en particular en los
últimos dos días, lo que ha quemado la vegetación
en las cercanías del cráter (SERNAGEOMIN).
Algunos de éstos han inundado parte de los cauces que descienden
del cráter, aumentando la temperatura de algunos cursos de agua,
hasta en 10ºC. El día 12 de mayo, por el Río Blanco
descendió un flujo de características aluvionales que inundó
parte de la ciudad de Chaitén. Dadas sus características,
las del depósito resultante y la ausencia de glaciares en las cabeceras
del río Blanco (Detalles),
este flujo correspondió probablemente a un lahar debido a la gran
acumulación de ceniza en las cabeceras del río y a las lluvias
que afectaron la zona.
Si bien es muy difícil pronosticar la actividad
futura del volcán, las características del ciclo eruptivo
hacen que sea muy difícil que la columna eruptiva se mantenga en
las mismas condiciones por tiempo prolongado. Existen diversos escenarios
posibles, desde la desgasificación total del magma y, por ende,
el término de la fase explosiva de la erupción, hasta una
fase más explosiva, que pueda incluir una columna piroclástica
de mayor densidad que pueda colapsar parcialmente y generar flujos piroclásticos
de mayor volumen y, por lo tanto, mayor extensión. Cualquiera sea
el escenario futuro, los riesgos actuales derivados de la actividad eruptiva
del volcán Chaitén corresponden a la caída de piroclastos
que afecta la agricultura, ganadería, disponibilidad de agua, comunicaciones,
transito aéreo, así como la posible generación de
lahares durante eventos de pluviosidad importante en la zona debido a la
gran cantidad de piroclastos disponibles para ser retransportados por flujos
acuosos.
Los distintos posibles escenarios eruptivos futuros
están siendo evaluados por los profesionales a cargo del monitoreo
de la erupción del Servicio Nacional de Geología y Minería
(SERNAGEOMIN),
quienes han instalado equipos sismológicos en la zona y monitorean
la actividad del volcán de forma permanente.
